La mayoría de los consejos de pareja suenan obvios hasta que estás en plena discusión. Entonces las partes obvias (mantén la calma, escucha, no digas lo que luego lamentarás) resultan ser las más difíciles. La buena noticia es que comunicarse bien es una habilidad, y las habilidades mejoran con hábitos pequeños y concretos, no con grandes propósitos.
Estos siete aparecen una y otra vez en los métodos que usan los terapeutas, entre ellos el Método Gottman y la Comunicación No Violenta.
1. Empieza con suavidad
Cómo empieza una conversación suele decidir cómo termina. John y Julie Gottman vieron que una apertura dura («Nunca ayudas con nada») muy rara vez lleva a algo bueno. Un inicio suave hace lo contrario. Dice cómo te sientes tú y qué te gustaría, sin acusar.
En lugar de «Siempre me ignoras cuando estás con el móvil», prueba con «Últimamente echo de menos pasar tiempo contigo. ¿Podemos dejar los móviles después de cenar?»
2. Describe, no diagnostiques
«Estás siendo egoísta» es un veredicto. «Dijiste que estarías en casa a las seis y ya son las ocho» es una observación. La Comunicación No Violenta empieza por las observaciones porque es difícil discutir con un hecho y muy fácil discutir con una etiqueta.
3. Pon nombre a la necesidad de fondo
Detrás de la mayoría de las quejas hay una necesidad: sentir respeto, apoyo, cercanía o libertad. «Me enfurece que los platos sigan ahí» a menudo significa «Necesito saber que no cargo yo con todo esto». Cuando dices la necesidad en voz alta, tu pareja tiene algo a lo que sí puede responder.
4. Haz una petición clara
Las quejas son fáciles de esquivar, y las peticiones son fáciles de contestar. Cambia «Tienes que estar más presente» por «¿Podemos pasar media hora sin pantallas esta noche?». Una buena petición es concreta, posible y positiva. Dice lo que te gustaría, no lo que quieres que deje de pasar.
5. Escucha para entender, no para responder
En un momento tenso, prueba a repetir lo que has oído antes de responder. «O sea, que llevas dos semanas con mucho trabajo y las tareas de casa han sido una exigencia más. ¿Es así?» No tienes que estar de acuerdo. Solo tienes que mostrar que has entendido. La mayoría de las discusiones se suavizan cuando las dos personas se sienten escuchadas.
6. Haz una pausa cuando te desbordes
Cuando el corazón te late con fuerza y los pensamientos van a mil, una conversación productiva es casi imposible. Los Gottman lo llaman inundación emocional. Seguir adelante a la fuerza no ayuda. Lo que ayuda es parar al menos veinte minutos, hacer algo que te calme y volver. Lo importante es decir que vas a volver: «Necesito veinte minutos para calmarme, y después quiero terminar esta conversación.»
7. Repara pronto y a menudo
Incluso las parejas que se comunican bien dicen a veces algo que no deben. Lo que las distingue es el intento de reparación: una broma en el momento justo, una caricia suave, «¿Empezamos otra vez?» o un simple «Perdona, no lo he dicho bien». Las reparaciones funcionan mejor cuando llegan rápido y cuando la otra persona las acepta.
Por dónde empezar
No intentes los siete a la vez. Elige uno, quizá el inicio suave, y úsalo durante una semana. Si quieres practicar antes de una conversación real, escribir lo que piensas decir, o decirlo primero en voz alta, puede cambiar más de lo que imaginas.
Si tus conversaciones se vuelven con frecuencia aterradoras, crueles o controladoras, eso es otra situación distinta del conflicto normal. Contacta con un profesional o con un servicio de ayuda de tu país.